domingo, 1 de febrero de 2015

Rivera sobre Kahlo.



En su autobiografía, My Art, My Life, Rivera narra :

Una noche estaba pintando hasta arriba en el andamio mientras Lupe tejía abajo, cuando escuchamos un fuerte griterío y empujones contra la puerta del auditorio. De repente ésta se abrió de un golpe y una niña, que no parecía tener más de diez o doce años, fue impulsada hacia adentro.

Vestía como cualquier otra alumna, pero sus modales la distinguían de inmediato. Poseía una dignidad y confianza en sí misma poco comunes y un fuego extraño brillaba en sus ojos. Su belleza era la de una niña, mas sus senos estaban bastante desarrollados.

Miró directamente hacia arriba, «¿he causaría alguna molestia que lo viera mientras trabaja?», preguntó: «De ningún modo, señorita, me encanta», contesté. Se sentó y me miró en silencio, los ojos fijos en cada movimiento de mi pincel. Al cabo de unas horas, se despertaron los celos de Lupe, y empezó a insultar a la niña, la cual, sin embargo, no le hizo caso. Desde luego, eso enfureció aún más a Lupe.

Apoyando las manos en las caderas, se acercó a la niña y la desafió agresivamente. Ésta sólo se puso rígida y devolvió la mirada sin pronunciar palabra alguna.

Visiblemente asombrada, Lupe la miró de manera airada
por largo tiempo. Después sonrió y me dijo, con un tono de admiración reconocida a regañadientes: «¡Mira a esta niña! Por pequeña que sea, no teme a una mujer alta y fuerte como yo.Realmente me cae bien.»

La niña se quedó ahí más o menos unas tres horas. Al salir,
sólo dijo: «Buenas noches.» Un año después, supe que era la dueña oculta de la voz que salió por detrás del pilar y que se llamaba Frida Kahlo. Sin embargo, no tuve ni idea de que algún día sería mi esposa.

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