lunes, 7 de septiembre de 2015

"Hazme el amor" Por Zayuri Valencia

—Házmelo, te dije al oído.

—¡Házmelo!, te repetí con mis senos sobre tu pecho, mis manos acariciando tu cara y mis muslos trenzados a los tuyos.

—¡Házmelo ahora!, dije por tercera vez con mi mano acariciando tu sexo. Lo dije con franqueza, con el deseo taladrándome el alma y mis dedos sintiendo esa piel suave y tibia de tu erección. Bebí entonces el deseo de tu boca, devoré tus besos, tu aliento, tus ganas.

—Quiero que me cojas apasionadamente, con fuerza. Quiero sentir que te pertenezco, te exigí entre jadeos, mordiéndote la oreja.

—Bésame, te rogué, imagina que es el último. Que no me volverás a tener en tu vida. Cógeme como si fuera la última oportunidad, tu repechaje, tu “no me olvides”, te pedí clavando mis uñas en tu pecho.

Te me quedaste mirando, como no entendiendo nada. Siempre he sido apasionada, pero la urgencia con la que te estaba pidiendo las cosas, las palabras que usaba, podían delatar al mismo tiempo que era mucha mi calentura o que algo más inspiraba esas advertencias fatalistas.

—Anda: juguemos a que mañana es el Apocalipsis y ésta es la que quieres llevarte de recuerdo, rematé traviesa, antes de plantarte un beso que me impidió seguir hablando y a ti discutir nada.

Desde que decidí terminar contigo no he podido hacerlo. Prefiero postergarlo. Francamente estoy disfrutando demasiado tu compañía, tu amor, tu tiempo.

—Cógeme, dije nuevamente. Y así lo hiciste, una y otra vez.

Te hundiste entre mis piernas empapadas y me diste un beso suave, metiendo tu lengua en mi boca, jugando con la mía, lamiendo mis dientes, apretándome el labio, cortando mi aliento.

Me hiciste el amor despacio, me dejaste sentir tus manos poco a poco, recorrer mi piel, acariciar mi cuerpo codicioso por tenerte y sentirte, deseoso de que fueras parte de mí, que me invadieras, que me profanaras, que me declararas tuya, y me secuestraras en tus brazos negándote a la posibilidad de que exista una última vez. Qué me atraparas allí, en tus besos, en tus brazos, en tu mirada, en tu corazón. En tu candor, que te hace no saber el laberinto en el que estás metido.

Me hiciste el amor con ternura, besándome despacio, llenando poco a poco de sensaciones cada molécula de mi cuerpo, llenaste mis labios de ti, mi piel, mi cabello, mis articulaciones, mis curvas, mis bordes, mis senos, mi ombligo. Nada me pertenecía, tú controlabas todo en mi cuerpo, era tuya, un territorio ocupado, un cuerpo vencido, tu esclava, tu propiedad, ¿a dónde podía ir? ¿Cómo podía decidir que sería la última vez, si te pertenecía? No me estabas cogiendo, me habías colonizado.

Me hiciste el amor con paciencia, cocinando a fuego lento el plato de mis emociones. Encendiendo y apagándome incendios diminutos en zonas específicas y controladas. Besabas y mimabas un rato por un lado y cuando el placer era superior, interrumpías y comenzabas a encender el fuego en otro lado, dejando las cenizas humeantes del primero exigiendo más y la madera ardiente del segundo sin desear que te movieras. Me regalaste tantos orgasmos que mi cuerpo comenzó a perderse y mi mente a divagar.

Me hiciste el amor generosamente, alimentando mi egoísmo, como si fuera sólo mi goce el que importara, como si en verdad creyeras que un Apocalipsis se acercara y quisieras regalarme esa última experiencia, o como si supieras que tomándome así no habría manera de que aceptara que algo tan maravilloso terminara, que no volviera a vivirlo, a coger contigo, a experimentar el goce de tus dedos, tu presencia dominante, masculina, perfecta. Y entonces me penetraste. Lo hiciste despacio. No para evitar lastimarme, sabías que estaba tan lubricada que habría entrado sin resistencia. Lo hiciste despacio para alargar mi agonía, porque sabías que lo deseaba, que no podía resistir un segundo más sin sentir tu miembro erecto moverse dentro de mí, hacerme el amor, matarme lentamente, acuchillando mis entrañas, sentir tu peso ahogarme y cobijarme, tu amor hacerme tuya, perderme, pertenecerte. Construir esos orgasmos dichosos, monumentales, perfectos.

Me hiciste el amor por muchas horas y lo hiciste espléndidamente. Yo también, porque lo hice pensando que sería la última vez, que antes de la próxima tendría que hablar contigo y decirte, que lo nuestro no puede ser, sin saber bien a bien el porque. De todos modos, no quiero que ésta sea la última, tal vez pueda esperar. Tal vez mañana o pasado, pero si vuelve a suceder, si de nuevo estamos solos y amándonos, quisiera volver a vivirlo como si no hubiera mañana. Disfrutar la vida así te obliga a hacer que valga la pena.

- Zayuri Valencia

miércoles, 26 de agosto de 2015

"TRATADO SOBRE EL CABELLO" Por Rolando Kattán


 todas las cosas grandes

inician con una idea en una cabeza despeinada

como pudo –por decirlo así- crear Dios el universo con una cabeza engomada

¿qué habría hecho Noé adentro del arca con una  cabeza de mayordomo

o Jesucristo en el monte si sus cabellos no se hubiesen entrelazado con el viento?



Heráclito salió del río tan despeinado como Arquímedes de la bañera

y a Sócrates y a Platón les crecía sobre su calvicie una cabellera desorbitada

es sabido que Homero murió arrancándose los pelos de desesperación

y que Cervantes Quevedo y Góngora se peinaban

como Shakespeare solamente el bigote



Juana de Arco ardió más fuerte en la hoguera por su aguerrida cabellera

y en la antigüedad

los primeros hombres en sembrar el café y el maíz

los chamanes y los sacerdotes

los que tallaron en las lejanas piedras los primeros poemas

todos son parte de los anónimos despeinados de siempre



después

a Newton lo despeinó una manzana

a Tomás Alba Edison la electricidad le puso los pelos de punta

Bach disimulaba su melena con una peluca

y Leonardo Da Vinci se despeinaba también las barbas



todos los ángeles del cielo las hespérides las musas

las sirenas y las mujeres que saben volar

todos y todas tienen extensas cabelleras destrenzadas



en la historia reciente    

Albert Einstein fue el más despeinado del siglo XX

y Adolfo Hitler por supuesto

el de los cabellos más ordenados


pero las cosas grandes también son cosas sencillas

como aquellos que llegan a casa apresurados por despeinarse

o los niños cuando aprenden del amor despeinando a sus madres

es obvio que los sueños nacen en la cabezas dormidas

porque siempre están despeinadas



y los amantes que sobre todas las cosas se despeinan

cuando se besan y se aman

por eso les digo:

hay que desconfiar de un amor que no te despeina


Rolando Kattán
En twitter.

viernes, 24 de julio de 2015

Ella - Benjamín Griss

“Ella es una de esas chicas
que si se fuese en piyama
a la oportunidad de su vida,
sonreiría y se la darían
sin pensarlo dos veces.
Es la que lleva la mirada cuesta abajo
y su bandera a tres metros sobre el cielo.
Y su lema lo lleva oculto bajo la falda
y lleva tatuado parte de su verso favorito:
“And I swear that I don’t have a gun”.

Es una de esas chicas que revolucionan
cada continente que pisan,
cada tristeza en risas,
y son risas las que saca con el sonido de la suya.
La que se fuma un cigarrillo a mitad de la noche
y deja ver toda la mierda que carga encima,
todo lo que le pesa en los hombros,
las espinas que le sangran la cabeza.

No muestra su espalda,
porque está llena de puñales;
ni su corazón,
porque está lleno de balazos.

Es la chica que abraza a distancia,
que hace añicos los imposibles,
que rompe cada rutina por el simple hecho
de sentir la libertad entre sus manos,

la que lo destruye todo para volverlo a armar,
la que te provoca suspiros y la que también te quita el oxígeno.
La que estremece a Galicia cuando visita a sus abuelos,
la que hace soñar a Roma con una ciudad sin ruinas,
la que le prende fuego a Atocha.

La que te puede poner los ojos rojos de tanto reír al estar,
pero también los ojos hinchados de tanto llorar
al momento de su partida.

Se resiste a dejar sus clases de francés,
aunque nunca quiera ir a Francia.
Se rehúsa a mudarse fuera de su habitación
porque no sabe cuál es su lugar ni adónde ir.

Es la chica que folla con Guns N’ Roses tocando de fondo
y el invierno le parece demasiado triste,
por eso siempre tiene a su gato al lado,
él es quien la ha visto en sus peores infiernos
quemarse,
hacerse cenizas
y resucitar en una canción.

Es de las que por fuera aparentan ser cuerdas,
pero que por dentro gritan como locas.
Colecciona balazos en el baúl de recuerdos,
pero siempre es una boca la que termina matándola”.

Benjamín Griss

lunes, 6 de abril de 2015

Poema.

Esta noche,
serás mi palabra llana,
serás mi aire,
mi agua y mi fuego,
serás el morbo
que caliente mis ganas,
cuando no nos quede nada.
Serás mi delirio
de una noche sin Luna,
serás cada lunar de mi espalda
formando el mapa
que te lleve a mi cuerpo.

Serás mi palabra esdrújula,
mi éxtasis,
mi clavícula.
Mi mayor pecado
sin despertador que lo interrumpa.
Soñaré toda noche
bajo las sábanas de tu pelo,
bailaremos al son de una canción
que nadie, jamás, podrá tocar.

Esta noche,
quiero que seas mi libro preferido,
el que abandoné en aquella Feria
como símbolo del mayor crimen pasional
que jamás he cometido.
El dolor que nos provocamos
debería estar castigado
con la peor condena,
una en la que ni tu ni yo
pudiésemos volver a tocar el cielo.

Pero esta noche,
 no habrá distinción
entre el cielo y el infierno,
quédate conmigo
y te lo demuestro.

(J.A.C.)

martes, 24 de febrero de 2015

"Yo no quiero ser recuerdo" por Elvira Sastre.

A la mierda
el conformismo:
                            yo no quiero
                                      ser recuerdo.
                                      Quiero ser tu amor imposible,
                                      tu dolor no correspondido, 
                                      tu musa más puta,
                                      el nombre que escribas en todas las camas
                                      que no sean la mía,
                                      quien maldigas en tus insomnios
                                      quien ames con esa rabia que solo da el odio.


Yo no quiero
que me digas que mueres por mí,
                            quiero hacerte vivir de amor,
                                      sobre todo cuando llores,
                                      que es cuando más viva eres.

Yo no quiero
que tu mundo se dé la vuelta
cada vez que yo me marche,
                           quiero que darte la espalda
                                      solo signifique
                                                                                libertad 
                                      para
                                      tus
                                      instintos
                                      más
                                      primarios.

Yo no quiero
quitarte las penas y condenarte,
                        quiero ser la única
                                   de la que dependa
                                   tu tristeza
                                   porque esa sería
                                   la manera más egoísta y valiente
                                   de cuidar de ti.

Yo no quiero hacerte daño,
                        quiero llenar
                                   tu cuerpo de heridas
                                   para poder lamerte después,
                                   y que no te cures
                                   para que no te escueza.

Yo no quiero
dejar huella en tu vida,
                        quiero ser tu camino,
                                   quiero que te pierdas,
                                   que te salgas,
                                   que te rebeles,
                                   que vayas a contracorriente,
                                   que no me elijas,
                                   pero que siempre regreses a mí para encontrarte.
                                  
Yo no quiero prometerte,
                        quiero darte
                                   sin compromisos ni pactos,
                                   ponerte en la palma de la mano
                                   el deseo que caiga de tu boca
                                   sin espera,
                                   ser tu aquí y ahora.

Yo no quiero
que me eches de menos,
                        quiero que me pienses tanto
                                   que no sepas lo que es tenerme ausente.
                                                

Yo no quiero ser tuya
ni que tú seas mía,
                        quiero que pudiendo ser con cualquiera
                                   nos resulte más fácil ser con nosotras.

Yo no quiero
quitarte el frío,
                         quiero darte motivos para que cuando lo tengas
                                    pienses en mi cara    
                                    y se te llene el pelo de flores.

Yo no quiero
viernes por la noche,
                        quiero llenarte la semana entera de domingos
                                  y que pienses que todos los días
                                  son fiesta
                                  y están de oferta para ti.

Yo no quiero
tener que estar a tu lado
para no faltarte,
                         quiero que cuando creas que no tienes nada
                                    te dejes caer,
                                    y notes mis manos en tu espalda
                                    sujetando los precipicios que te acechen,
                                    y te pongas de pie sobre los míos
                                    para bailar de puntillas en el cementerio
                                    y reírnos juntas de la muerte.

Yo no quiero
que me necesites,
                          quiero que cuentes conmigo
                                     hasta el infinito
                                     y que el más allá
                                     una tu casa y la mía.
                                  
Yo no quiero
hacerte feliz,
                          quiero darte mis lágrimas
                                     cuando quieras llorar
                                     y hacerlo contigo,
                                     regalarte un espejo
                                     cuando pidas un motivo para sonreír,
                                     adelantarme al estallido de tus carcajadas
                                     cuando la risa invada tu pecho,
                                     invadirlo yo
                                     cuando la pena atore tus ojos.

Yo no quiero
que no me tengas miedo,
                          quiero amar a tus monstruos
                                     para conseguir que ninguno
                                     lleve mi nombre.
                                              
Yo no quiero
que sueñes conmigo,
                          quiero que me soples
                                     y me cumplas.


Yo no quiero hacerte el amor,
                           quiero deshacerte el desamor.


Yo no quiero ser recuerdo,
                           mi amor,
                                      quiero que me mires 
                                      y adivines el futuro.

                                                        
Elvira Sastre.



lunes, 16 de febrero de 2015

"Sin pasar de largo" Por Valeria Guerrero O.

He considerado varias veces, dejar al mundo seguir su propio flujo, uno donde yo no interrumpa ni me convenza de que puedo ser la heroína del cuento; un flujo donde la corriente me lleve a donde deba y quizás, solo quizás, conozca la felicidad de lo común, lo normal. Conocer la rutina, establecerme, compartir la vida con alguien con quien me sienta cómoda, envejecer y quizás dejar alguna herencia útil. Pero luego lo reconsidero pues siendo honesta, no quiero conocer una rutina, quiero hacer de mi vida toda una aventura; no quiero establecerme, quiero conocer todo lo que me sea posible; no quiero compartir la vida con quien me sienta cómoda, quiero disfrutar de la locura del amor en todas sus facetas; no quiero envejecer y dejar a alguien peleándose por las banalidades que deje en la tierra, quiero dejar un legado que convenza a quienes me rodean que el mundo puede ser tan diferente y bueno como queramos solo si nos esforzamos de verdad pues si cada uno de nosotros se convence que puede hacer la diferencia, lograremos hacer diferente el mundo, lograremos ser nuestros propios héroes.


Valeria Guerrero Osorio.

domingo, 15 de febrero de 2015

Salir con chicas que no leen | Salir con chicas que leen

Algunas razones para tener en mente al momento de escoger entre la chica del bar o la de la biblioteca, la del maquillaje corrido o la del morral repleto de libros.

Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)


Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)


 Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

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Fuente: El Malpensante 

domingo, 1 de febrero de 2015

Rivera sobre Kahlo.



En su autobiografía, My Art, My Life, Rivera narra :

Una noche estaba pintando hasta arriba en el andamio mientras Lupe tejía abajo, cuando escuchamos un fuerte griterío y empujones contra la puerta del auditorio. De repente ésta se abrió de un golpe y una niña, que no parecía tener más de diez o doce años, fue impulsada hacia adentro.

Vestía como cualquier otra alumna, pero sus modales la distinguían de inmediato. Poseía una dignidad y confianza en sí misma poco comunes y un fuego extraño brillaba en sus ojos. Su belleza era la de una niña, mas sus senos estaban bastante desarrollados.

Miró directamente hacia arriba, «¿he causaría alguna molestia que lo viera mientras trabaja?», preguntó: «De ningún modo, señorita, me encanta», contesté. Se sentó y me miró en silencio, los ojos fijos en cada movimiento de mi pincel. Al cabo de unas horas, se despertaron los celos de Lupe, y empezó a insultar a la niña, la cual, sin embargo, no le hizo caso. Desde luego, eso enfureció aún más a Lupe.

Apoyando las manos en las caderas, se acercó a la niña y la desafió agresivamente. Ésta sólo se puso rígida y devolvió la mirada sin pronunciar palabra alguna.

Visiblemente asombrada, Lupe la miró de manera airada
por largo tiempo. Después sonrió y me dijo, con un tono de admiración reconocida a regañadientes: «¡Mira a esta niña! Por pequeña que sea, no teme a una mujer alta y fuerte como yo.Realmente me cae bien.»

La niña se quedó ahí más o menos unas tres horas. Al salir,
sólo dijo: «Buenas noches.» Un año después, supe que era la dueña oculta de la voz que salió por detrás del pilar y que se llamaba Frida Kahlo. Sin embargo, no tuve ni idea de que algún día sería mi esposa.

domingo, 25 de enero de 2015

"Quédate con un escritor" por Julián Giraldo Poeta.

"Quédate con un escritor... Porque sabe amar.

Quédate con un escritor porque sabe pensar, porque sabe lo que es relatar una historia.

Quédate con un escritor porque él nunca hará los días juntos aburridos y tediosos.

Quédate con un escritor porque sabe planear situaciones, porque hará de cada uno de los momentos juntos, únicos e incomparables.

Quédate con un escritor porque él hará de su historia una novela, un poema de amor sin fin...

Quédate con un escritor porque sabe apreciar incluso la sencillez de una taza de café, y puede hacer con ella una enorme historia.

Quédate con un escritor porque hará tu vida emocionante, porque nunca te dejará ir si te ama.

Quédate con un escritor porque sabe lo que significa "Te amo", porque sabe que cuando un personaje dice eso, en verdad lo siente.

Quédate con un escritor porque sabe meterse en sus personajes, y por lo tanto va a conocerte bien, y sabrá como aliviarte.

Quédate con un escritor porque es creativo, y cada que hagan el amor será único y maravilloso.

Quédate con un escritor porque sabe como continuar una historia después de que acabó.

Quédate con un escritor porque es sensible y dice las cosas que piensa, y aunque eso lo haga cometer errores, lo reparará.

Quédate con un escritor porque te divertirá con chascarrillos creativos, pero no los repetirá más de lo adecuado, ya que sabe cuando en un párrafo, algo se vuelve aburrido.

Quédate con un escritor porque serás su inspiración para muchas novelas, relatos y poemas, porque más que un ramo de rosas, en sus aniversarios y festejos, él te regalará un texto... Un pedazo de su alma.

Y si un escritor te entrega su alma... Nunca lo dejes ir, porque sin su alma, no tiene inspiración... Y si hay algo que un escritor ame más que a nada en el universo, excepto quizá a ti, eso es escribir... Y si te entrega su inspiración... Te entrega todo.

Quédate con un escritor, porque sabe amar... Simplemente por eso... Sabe amar... Y serás inmortal para él y para muchos otros. Porque antes de partir ese escritor dejará sobre la mesa un libro, con su historia... Juntos."

(Julián Giraldo Poeta)

viernes, 23 de enero de 2015

"Enero 28, un viernes" por Melissa García.





Caen las últimas lágrimas. Caen sobre mi firma.

–Hoy quiero abrazar el vacío, tratando de colgarme en algún sueño, ya te he visto escondido entre mis comas.

(Escuchar “La Dispute” de Yann Tiersen, mientras se lee).


Durante éste enero triste, los cuervos empañaron la luna y dibujaron arabescos en el cielo antes del amanecer. La madrugada del viernes desperté ensordecida por las celebraciones paganas que hacen los fantasmas en mi nombre. “¡Malditos todos!”, les decía cada que interrumpían los eternos soliloquios de Dolores Salamanca. Esa noche contemplé por algunos minutos la luna, que si bien es una puta, también es una bohemia melancólica, como yo. En las noches trato de embestir el dolor, pero es imposible. Recordar es como columpiarse del reloj, en una tarde cualquiera a las cuatro de la tarde, bajo el cielo azul, leyendo textos de Gonzalo Arango, mientras la nicotina se filtra por las fisuras de mis labios. Cuando todavía el cielo es azul, no siento el olor de la sangre de un degollado cuervo. No siento fantasmas, ni gotas de sudor resbalando por mi columna vertebral.

Soy una romántica estúpida y diría que tocaría mis pezones mientras respiro la ausencia del hombre de los ojos castaños, pero no es así, cariño mío. Ya las notas de las canciones de Cerati se han quebrado al chocar contra los vidrios empañados de sudor. Los demás hombres solo han significado unas cuantas gotas de morfina, que desplomando quedamente sobre la herida, no han provocado amor en mí. Las sabanas y otro cuerpo no resuelven nada; todo es una comedia con matices tan tristes que prefiero agachar la mirada y dejar que la soledad me arrulle, mientras olvido. Finalmente, el orgasmo sigue siendo una preocupación literaria, en mi humilde opinión.

Así trascurre este enero, observando trémulamente el verano con el corazón frío. Mis textos resultan ser epilépticos y por tal motivo discordantes. Las notas de un acordeón francés, un piano y un contrabajo divagan en la habitación, nada más. Esto es enero, amor. Y mis ansiedades caminan por si solas. Te veo pasar por los andenes que recorrimos tomados de las manos y me doy cuenta que el tiempo se encarga de desatarme de vos, y yo sigo tratando de atarte en estos textos, que tiro al viento, porque ya no te encuentras en ellos. Ambos estamos muy perdidos…

Yo no puedo verte. Mis las lágrimas se han vuelto historias de cuentos malditos, mis ojos suelen encharcarse de versos, pero a veces se hace monótono y prefiero hundirme en mis propias depresiones.

Y el reloj sigue empeñado en intoxicarme con su perturbador sonido…

No quisiera en esta noche tan fría, olvidarte, amor. He decidido escribir para vos, porque me gusta ver sangrar la herida, me gusta arder; me gusta revolcarme entre suspiros a la media noche. Los suspiros me ahogan, tratando de asesinarme. Entonces allí estás, hombre de ojos desteñidos y piel dorada, tocando sobre un escenario vacío, sonatas tristes. He notado que los versos que escribo para vos, se diluyen mejor en el café. Así trascurre mi noche, tan parca, tan lúgubre como tu recuerdo. Hace algunos días, cuando el frío se tornaba insoportable, pensé en vos: mudo, tácito. En tus ojos navegando sobre un mar violeta. Pensé en tus labios…

En el anonimato, tratando de ser noche para pasar desapercibida, detallo tus pasos desgarrados y la sombra de tu columna curveada. En los albores sin embargo, llego a conclusiones fehacientes sobre esta enfermedad que me acompaña día y noche. Entonces he de aceptar que el recuerdo no muta y el sentimiento tampoco. Todo sigue ahí, fiel a tu recuerdo.

Las letras se me agotan y el tiempo sigue asesinando segundos, es inevitable ver como se escurren los segundos del reloj y se quiebran al tocar el abismo. Vos continúas envejeciendo. Yo sigo corriendo tras las palomas y de vez en cuando, bebo vodka hasta sentirme en la mitad del mar adriático. Vos estás muy lejano. Yo continúo viéndote cuando las notas de un viejo tango llegan a mi pecho, y se empozan…

Estoy acá, contemplando la luna, viendo el humo estancase en los muros de ladrillos. Estoy acá suspirando como una esquizofrénica enamorada. Hoy tengo la mirada triste de Raskolnikov, tengo una nausea, un agobio; quizá el mismo que llevo al poeta a maldecir el amor.

Somos una metáfora muy mal escrita. Somos la personificación de que el amor es solo un sofisma. Así mismo, digo que este sentimiento –si es que se puede llamar amor– no se trata de olvidos.

Esto puede ser un texto irrisorio para muchos, pero para quienes respiran con la daga enterrada en el corazón, es un texto escrito en una noche, por un cronopio más.



Por último, quisiera escribir un epílogo con tu nombre y un te amo antecediéndolo, pero es absurdo.


miércoles, 21 de enero de 2015

5 de 5 ~ Mis libros favoritos (y algunos recomendados).




Soy una completa enamorada de la lectura aunque admito que es algo que mantiene afectado tanto por mi estado de ánimo como por mi tiempo y debo también admitir que los mejores libros que me he leído han sido de los que he disfrutado en vacaciones, justo en ese tiempo en que estoy terminando mi etapa de “recuperar todas las horas de sueño faltantes posible” y estoy entrando en la etapa zombie antisocial y no quiero ver a nadie ni salir de mi habitación, así que no me permito mejor compañía que un buen libro. Hoy traigo mis 5 libros favoritos y otros pocos recomendados que me han gustado pero que por pocos puntos no alcanzaron a entrar en mi lista de los mejores… 


5. Las cosas que no nos dijimos ~ Marc Levy.
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Esta fue la primera novela de más de 200 páginas que me leí, tenía 13 años cuando eso y fue el primer libro por el que lloré. Mi papá me lo dio lo que lo hizo aún más significativo para mí.
Trata sobre una chica llamada Julia que lleva muchos años sin hablarle al papá y el día de su boda debe enterrarlo después de morir días antes, no sin antes recibir el último regalo que le dejó y el cual le ayudará a descubrir todos los secretos que su padre le mantuvo ocultos y que podrían regresarla a los brazos de su primer y único amor.
En algún momento fue mi favorito pero aunque ha bajado en mi lista, no sale de los primeros puestos. Recomendado para adolescentes, jóvenes e incluso adultos.
4. Las ventajas de ser invisible ~ Stephen Chbosky.
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Es una historia maravillosa que tiene adaptación cinematográfica de la cual el libreto fue escrito por el mismo autor del libro. Supe de esta novela mientras buscaba películas de Emma Watson y después de verla me enteré de que estaba basada en un libro así que se lo pedí a mi papá y muchos meses después pude leerlo. Tenía 16 años, aún lo recuerdo, y hasta ahora sigo recomendándolo y adorándolo.
Trata sobre un chico llamado Charlie que es muy tímido y que perdió a su único amigo cuando este se suicidó. Un día conoce a Sam y a Patrick, los chicos más populares de la preparatoria y estos lo incluyen en su círculo social haciendo que después de llevar toda su vida simplemente observando la vida, deba involucrarse y vivirla.
3. Hush Hush ~ Becca Fitzpatrick.
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Este es de los libros más adictivos que he leído. Es el primero de una saga de 4 libros y cada uno me lo leí en un día. La trama es fascinante y mágica. Es de los pocos libros que he releído, no es que no me guste hacerlo, hay libros muy buenos que valen la pena leerlos más de una vez, pero es que hay tantos libros buenos esperando ser leídos por primera vez, que es triste dedicarse a uno solo.
Este libro trata sobre una chica introvertida que conoce a un atractivo y enigmático chico que esconde algo oscuro lo que, motivada por su curiosidad, comienza a indagar y en el proceso se enamora de él.
Patch es, por mucho, uno de los súper galanes de la literatura fantástica juvenil. Este libro está más que recomendado, en serio. Lo AMO.
2. Promesa de amor eterno ~ Lorraine Heath.
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¡uuuuffff!… Este libro… Cuando tenía 15 años mi papá me dio una revista de círculo de lectores y me dijo que pidiera uno, recuerdo que estaba indecisa entre este y uno sobre un amor en medio de la primera guerra mundial pero el título que le dio Lorraine a este libro me hizo escogerlo y nunca me he arrepentido de hacerlo. Fue el primer libro que me acercó a la literatura erótica. Lo amo porque mezcla perfectamente una maravillosa historia de amor a la antigua junto con la jocosidad de un amor más carnal, más físico pues este, a diferencia de muchas otras historias parecidas, no deja al lector con las ganas.
Trata sobre dos adolescentes de Texas, Estados Unidos que se enamoran pero que deben separarse por cuestiones de élite y años después se reencuentran en Inglaterra y reviven su romántica e inolvidable historia pero esta vez con la libertad de la juventud llegando a la adultés.
1. Brújulas que buscan sonrisas perdidas ~ Albert Espinosa.
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¡Este es mi libro favorito! ¿Por qué? Bueno, esta es una historia más adulta, más seria, más reflexiva que trascendió en mí. La manera en que está narrada y la forma en que están construidos los personajes la hacen convincente y además, envolvente. Te hace cuestionarte sobre el valor de las personas que te rodean y lo que estas te enseñan a diario. Es un libro hermoso y, no sé si es porque soy realmente muy sensible, pero también es emocional… te llega al alma.
Trata sobre un hombre que debe regresar a su casa a cuidar a su padre que padece demencia senil y está en un estado crítico, pero resulta que muchos años atrás cuando él apenas era un joven, su padre le hizo algo terrible e imperdonable que hizo que él se fuera de su casa y nunca volviera a hablarle. A pesar de que lo odia lo encuentra en una situación frágil que junto con una antigua promesa que le hizo a su madre, lo hace decidir quedarse a cuidarlo en sus últimos momentos de vida. En ese tiempo descubre cosas que nunca supo y pueden poner en duda el oscuro sentimiento que tiene hacia su padre.
… Créanme, es hermoso.
~ ~ ~
Esos fueron mis 5 libros favoritos, si leen alguno pueden twittearme su opinión a @GuerreroVale_
Ahora les dejaré otros libros que me fascinan pero que no llegaron a estar entre los 5:
Power by WinArgentina at http://www.winargentina.com/
Cincuenta sombras más oscuras ~ E.L. James: Es el segundo libro de la aclamada trilogía Cincuenta sombras de Grey la cual ahora está más que en furor, yo la leí hace más o menos un año o más. Este fue el que más me gustó de los tres porque es más humano, menos superficial; no hay menos sexo pero deja entre ver un análisis realmente profundo de los personajes y cuánto repercuten las personas y las cosas que nos pasan en la infancia, en nuestra edad adulta.
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Ángel mecánico ~ Cassandra Clare: Es el primer libro de una trilogía llamada Los Orígenes que es como un tipo de preludio para Cazadores de sombras. Es un gran libro, dicen que los dos siguientes son aún mejores y algún día planeo leerlos, no pude antes porque cuando acabé este se acabaron mis vacaciones y se me hace muy duro leer por gusto cuando estoy estudiando. Me encantan las frases, metáforas y ficción del libro, admito que contiene algunos clichés pero la verdad es que la trama es excelente. Creo que incluso lo prefiero sobre la trama de la saga que la sigue.
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Maravilloso desastre ~ Jamie McGuire: Hay algo bastante curioso con este libro, y es que la trama es la típica historia del chico malo y la chica buena pero es muy entretenida además de que como a mitad del libro te “voltean la tortilla”. Es una historia que sorprende y creo que eso es algo que pasa pocas veces así que vale la pena saber de ella.
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The dark duet ~ C.J. Roberts: Estos son un par de libros muy curiosos, los leí hace algunos meses. Captive in the dark Seduced in the dark son dos libros consecutivos que tratan tres temas bastante pesados, a lo menos para mí: El secuestro, la trata de personas y la esclavitud sexual. Creo que eso los describe por completo, me tardé un poco más de lo normal leyéndolos porque fue un tipo de choque ético y emocional con respecto a los personajes. Me temo que no estuve para nada de acuerdo con sus ideologías pero trataba de respetarlas y comprenderlas mientras los leía. Hay cosas de la crianza o la vida de cada cual que crea en uno ciertas vulnerabilidades psicológicas y estos libros sí que lo hacen claro.
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Eve & Adam ~ Michael Grant and Katherine Applegate: Esto es lo que yo llamo una lectura ligera. Es una historia de cierta forma existencial e incluso filosófica, pero para hacerla menos complicada, es muy linda. Uno de los detalles que más me gustó fue la forma en que está narrada, es en primera persona pero desde el punto de vista de los personajes principales lo que lo hace muy temático. Como dice al comienzo “And girl created boy…”; creo que alguna vez todos nos hemos imaginado a la persona perfecta, pues este libro hace ese ‘sueño’ realidad además de dejar hermosas enseñanzas.
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Los guardianes del pasado ~ P.R. Gómez: Es un libro juvenil de aventura. Lo leí cuando tenía 14 años y me encantó. Trata sobre un chico que descubre que sus padres son guardianes del pasado y pueden transportarse en el tiempo. Él pasa por toda una aventura y es MAGNÍFICA. Recuerdo que cuando lo leí se lo narré a una amiga y a sus hermanas menores de principio a fin en una tarde. En verdad es maravilloso.
~ ~ ~
Creo que eso es todo. espero que les haya gustado alguno de los libros que les recomendé sean mis 5 favoritos o los demás. 

Buscando mi destino (Película - Opinión).



Hoy quiero hablar de una película que me impactó de cierta forma: Buscando mi destino, o como es su nombre original, Gimme Shelter

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Esta película dramática independiente que está protagonizada por Vanessa Hudgens, fue dirigida por Ron Krauss y fue estrenada en el 2013, trata sobre una chica de 16 años que fue abusada de niña, pasó muchos años en hogares sustitutos y ahora vive con su madre que es una drogadicta y la maltrata, así que decide irse de su casa e ir a buscar a su padre quien cuando su madre quedó embarazada, solo tenía 19 años y ahora no la conoce, pero al llegar a la casa de él descubre que está embarazada y a partir de allí pasa por muchas situaciones que la llevan a parar a un refugio para madres jóvenes donde conoce a otras chicas en su misma situación y la alientan a salir adelante convirtiéndose en la familia que nunca tuvo.
Ahora, ¿por qué hablar de ella? Por dos simples razones:
1. Es de ese tipo de películas inspiradoras, que te motivan a hacer algo bueno por aquellas personas que no tienen a nadie que haga algo bueno por ellas.
2. Está basada en una historia real.
¿Y qué tiene que ver la segunda? Bueno, pues significa que la primera es posible. Así de simple.
La historia está basada en lo que le sucedió a kathy Difiore, pero más que narrar la constante lucha de esa mujer en su adolescencia, te muestra un mundo crudo y real en el que cada quien nace en donde “le toca” pero eso no significa que deba quedarse allí. Esto no significa que aliento eso de irse de la casa porque la mamá castigó a la hija y a esta no le gustó, pero sí digo que no siempre el hecho de nacer en cuna de oro significa que vivirás en casa de oro, ni tampoco en el caso contrario.
Antiguamente en Colombia la sociedad se dividía en dos únicas partes: Los de arriba, es decir, los políticos, burócratas y terratenientes; y los de abajo, o sea, los campesinos y artesanos. Los de abajo no podían ni imaginarse aspirar a llegar a la parte de arriba y a los de arriba se les hacía imposible que uno de ellos pudiera caer en la parte de abajo, pero eso cambió cuando el gobierno entendió que para sacar al país adelante debía brindar nuevas oportunidades que los de abajo aprovecharon para llegar a arriba haciendo que algunos de esa parte cayeran abajo. En ese proceso se creó una parte media, los luchadores, los que habían decidido salir de la pobreza y trabajar para mejorar.
Regresando al tema de la película, hay algo que comentó Vanessa en una entrevista al respecto y es que muchos podemos identificarnos con esa historia pues muchos alguna vez hemos sentido dolor, tristeza, miedo, fe, en diferente escala y en diferentes situaciones y contextos, pero te hace recordar y sentir que eres humano y que todos los que comparten el planeta contigo, también lo son.
Quiero recomendar esta película porque aunque me encanta la ficción y la fantasía, es bueno regresar de vez en cuando a la realidad que sin importar cuánto ignoremos, seguimos viviendo.
Traté de encontrar las críticas de la película pero solo encontré grandes elogios para el trabajo de Vanessa y que está calificada con 3 estrellas. Yo le pongo 4. Les dejo el trailer.

Respirando vida #Árboles.

SOY AMANTE DE LOS ÁRBOLES.
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(No supe cómo más empezar) La verdad es que me encanta observar árboles, darles cuerpo y figura como si fueran almas danzantes en el tiempo. Realmente no estoy segura si hay más que vean los árboles así, pues estuve investigando y los verdaderos amantes de los árboles los asocian o mejor dicho, los describen como ecologistas y aunque no me gusta arrojar basuras a la calle, reciclo cuando puedo y respeto a los animales, no me considero ecologista en sí; honestamente ni si quiera me gusta de a mucho el campo pues mi piel es alérgica a casi todo así que me hace muy intolerable a todo lo que la roce. Tampoco sé mucho de árboles, creo que ni lo básico, solo un par de nombres que reconozco por memoria fotográfica o asociaciones mentales. Mejor dicho, en la opinión de los verdaderos amantes de la naturaleza, NO soy una amante de los árboles, aunque en mi opinión sí lo soy y hoy explicaré por qué. El llamado movimiento de los amantes de los árboles se originó en India en 1974 cuando un grupo de amas de casa abrazaron árboles para protegerlos de las hachas que pretendían talarlos lo que se convirtió en una inspiración mundial para cuidar los árboles. Para amar algo hay que respetarlo y es lo que esas mujeres hicieron porque reconocieron que necesitaban de esos árboles y respetaban la vida de los mismos protegiéndolos. En el mundo siempre ha existido ese complejo de superioridad que ha convencido a muchos de que son mejores que otros y no solo hablo a nivel humano, sino incluso sobre otras especies. Los seres humanos nos hemos valido durante muchos años de los animales para muchos trabajos en la mayoría de las ocasiones, crueles, haciéndonos llamar amos, algo que también hemos queridos imponer sobre la madre naturaleza; más que una convivencia, el mayor de los objetivos humanos ha sido gobernar y eso ha incluido al ser maravilloso que nos alberga: La Madre Naturaleza. Las mujeres de la India reconocieron que NECESITABAN de los árboles, no que eran las dueñas y señoras de ellos. Para vivir en el mismo planeta debemos reconocer lo que cada especie aporta a la vida y en especial los árboles que básicamente son los pulmones del planeta.
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Yo no soy de las que ando por ahí abrazando árboles, aunque no niego haberlo hecho alguna vez, pero sí me encanta observarlos, admirarlos. Los árboles son seres imponentes en cualquiera de los tamaños y clases en que se presentan, cada uno tan diferente pero todos tan llenos de vida. Me fascina levantar la vista y admirar lo cerca que se ven sus ramas del cielo y lo cerca que están sus raíces del suelo… de mí. Es como si cada uno fuera un bailarín del gran show de la vida, empiezan desde muy abajo, por debajo de la tierra, abrazan sus troncos y levantan sus brazos al sol dando todo de ellos. Los árboles son fuerza ante las adversidades del viento, frescura ante la intensidad del calor, abrigo ante el cansancio, oxígeno ante la vida. Son el poder, los pilares y guardianes del planeta. Son los gigantes que aguardan con paciencia en los momentos de dificultad para la vida del mundo cuando hasta los seres más grandes se agitan preocupados. Cuando te detienes y los observas son como la mente sabía y anciana del planeta guardada en la corteza de bailarines jóvenes que dan vida, y allí ,cerca de esos imponentes gigantes, cuando aguardas con paciencia, logras sentir como si estuvieras respirando vida.Los_arboles_aunque_envejezcan_no_dejan_de_producir_madera~ ~ ~ Por último, les iba a mostrar el árbol más grande del mundo pero aún hay polémicas al respecto así que les dejo el más alto llamado Hyperión y que mide 115,54 metros de altura. 
2012_7_24_PHOTO-221d3e9022a0c834371de7de78083593-1343142367-38 El-arbol-mas-alto-del-mundo-660x350
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