He considerado varias veces, dejar al mundo seguir su propio flujo, uno donde yo no interrumpa ni me convenza de que puedo ser la heroína del cuento; un flujo donde la corriente me lleve a donde deba y quizás, solo quizás, conozca la felicidad de lo común, lo normal. Conocer la rutina, establecerme, compartir la vida con alguien con quien me sienta cómoda, envejecer y quizás dejar alguna herencia útil. Pero luego lo reconsidero pues siendo honesta, no quiero conocer una rutina, quiero hacer de mi vida toda una aventura; no quiero establecerme, quiero conocer todo lo que me sea posible; no quiero compartir la vida con quien me sienta cómoda, quiero disfrutar de la locura del amor en todas sus facetas; no quiero envejecer y dejar a alguien peleándose por las banalidades que deje en la tierra, quiero dejar un legado que convenza a quienes me rodean que el mundo puede ser tan diferente y bueno como queramos solo si nos esforzamos de verdad pues si cada uno de nosotros se convence que puede hacer la diferencia, lograremos hacer diferente el mundo, lograremos ser nuestros propios héroes.— Valeria Guerrero Osorio.
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